Hoy apareció en mi móvil esta foto con mi abuelo Manolo de cuando yo era portero de fútbol, de los malos claro….pero portero😊.
Y es que desde pequeño ya apuntaba maneras, me encantaba jugar de portero porque nadie quería serlo y porque me gustaba sentirme importante «salvando» a mi equipo de los goles del contrario. Pero sobretodo porque me apasionaba la figura de Arconada, Zubizarreta y compañía.
Ello me llevó a debutar con el Riotinto Balompie, cuna del fútbol español a los 17 años después de quemar etapas como cadete y juvenil hasta retirame en 2010.
Hoy soy prevencionista (también de los malos) y sigo teniendo la misma pasión por lo que hago que aquel porterillo que se tiraba al suelo rompiendo pantalones para evitar goles y por supuesto, también mantengo la misma sensación de frustación, cuando no puedo evitarlos.
Y es que los accidentes en prevención, son goles que nos duelen porque pensamos que podriamos haberlo evitado. Duelen porque siempre quedamos señalados cuando nos lo marcan, da igual que hayamos evitado 10 durante el partido, porque todos recordarán el gol que nos han metido.
Así era en el fútbol y así sigue siendo en mi trabajo, pero fue mi elección y siempre fui feliz con ella.
Elegí portero y prevencionista, lo más desagradecido del mundo mundial, pero la satisfacción personal de serlo no tiene precio aunque no sean las figuras más valoradas ni las más reconocidas. pero siempre hemos sido diferentes 💪.
Con trabajo, perseverancia, ilusión y sobre todo, con pasión, se ganan los partidos aunque la portería no quede a 0, pero no olvides que en tu equipo, siempre serás importante.
Va por tí Manuel ❤

